dilluns, 8 de gener de 2018

UN MOTIVO PARA LA ESPERANZA.


Hace unos años inserté en este blog un post titulado NO ME RESIGNO. En el mismo, y fruto de una experiencia personal  de colaboración con estudiantes de Ecuador, reflexionaba de como no podíamos admitir la acusación de insensibilidad social con que frecuentemente es tildada nuestra juventud, no podíamos admitir su insensibilidad ante el dolor ajeno, no podíamos admitir nuestro absoluto fracaso que como sociedad eso significaría.

Unos año más tarde debo confesar que mis convicciones todavía se han acentuado más si cabe.  Hace unos días pude comprobar que la mayor parte de donantes de sangre que me acompañaban en el Hospital Clínico eran menores de 25 años. Héroes anónimos que no hacen ostentación de sus gestos porque no lo necesitan, esos pequeños gestos que no aparecerán en los medios de comunicación, quizás porque no interesan, pero que, sin embargo, son más frecuentes de los que muchos pueden llegar a  creer. Gracias a los mismos se puede experimentar una de las mayores satisfacciones personales, sentirte útil ayudando a un semejante.


En España participan en proyectos solidarios alrededor de 4,5 millones de personas de las cuales  el 43% son menores de 35 años, quizás no estemos al nivel de otros países como Reino Unido u Holanda, pero nadie podrá afirmar que son cifras desdeñables.

No me cansaré en decir que el futuro está en vuestras manos, quizás no hemos sido un buen ejemplo para muchos de vosotros, quizás no hemos sido una generación que nos hayamos caracterizado por nuestra solidaridad, pero no olvidéis que vosotros los jóvenes  podéis cambiar este mundo y encontrar un verdadero sentido a vuestra vida Y TODO ELLO ES UN VERDADERO MOTIVO PARA LA ESPERANZA.

Ricardo Llopart







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